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¿Que opinan otras organizaciones? - Consejo Nacional de Investigación
(National Research Council) 2000
Los contaminantes procedentes
de una planta incineradora
se dispersan en el aire, por lo que
la población cercana a la planta se
expone directamente por inhalación,
o indirectamente al consumir
comida o agua contaminada por la sustancias que se depositan en el
suelo, la vegetación y el agua.
Los
efectos potenciales de metales y
otros contaminantes persistentes
en el medio ambiente, se extienden
más allá del área donde se sitúa la
incineradora.
Los contaminantes persistentes
pueden transportarse a
grandes distancias de la fuente de
emisión, y sufrir transformaciones
físicas y químicas, pasando numerosas
veces al suelo, al agua o a los
alimentos.”
No a la incineradora
y no a la duplicación
del vertedero.
Los socialistas nos estamos
movilizando en el Parlamento Europeo,
en la Confederación Hidrográfica
del Tajo y en todos los foros posibles,
para intentar paralizar esta mala instalación
en nuestro municipio.
Queremos aclarar que, desde
el principio, contamos con el apoyo
de Izquierda Unida, ya que en el
texto aparecido en el boletín 54 sobre
la moción que presentamos contra la
duplicación del vertedero, parece dar
a entender la falta de apoyo.
Vecino y vecina de Colmenar
Viejo, no aceptes para tu pueblo lo
que rechazan otros.
No sabemos si, al final, nos
van a implantar lo que el Partido Popular
con su mayoría absoluta quiera
hacer; pero no podemos quedarnos
quietos. No al vertedero, no a la incineradora,
no a más industrias contaminantes
en nuestro municipio.
Recogida de firmas en contra
del vertedero, en las oficinas
del PSOE en el Ayuntamiento, de 9
a 14 horas |

Incineradoras de Plasma -
¿Qué ha pasado
en otros países?
Hoy en día, varias decenas
de empresas están promoviendo
tecnologías tales como pirólisis,
gasificación, arco de plasma y craqueo
catalítico, como una supuesta
forma de eliminar y “reciclar” todo
tipo de residuos en forma de energía.
Muchas de estas compañías
sostienen, falsa y audazmente, que
sus tecnologías son “libres de contaminación”
y “no tienen emisiones”.
Conscientes de la oposición pública
a la incineración, todas las empresas
que promueven estas tecnologías
sostienen que no son incineradoras,
sino alternativas “verdes” a
ese sistema.
A pesar de las grandilocuentes
declaraciones de la industria, los
hechos prueban que estas tecnologías
son, en realidad, “incineradoras
disfrazadas” que someten al
calor materiales de descarte y luego
queman los gases residuales, y
emiten dioxinas y otros contaminantes
al aire.
Las experiencias con este
tipo de instalaciones en otros países
han sido desastrosas, veamos
algunos ejemplos: en Karlsruhe, Alemania,
operó desde 2002 a 2004 y,
actualmente, se encuentra clausurada.
Durante su funcionamiento, se
detectaron emisiones de dioxinas/furanos,
cloruro de hidrógeno, fluoruro
de hidrógeno, hidrocarburos poliaromáticos,
dióxido de azufre, monóxido
de carbono, cloruro de hidrógeno,
carbono total, mercurio, cadmio/talio
y metales pesados totales, así como
aguas residuales contaminadas con
cianuro.
En Romoland, California, fue
clausurada en 2005. Se detectó que
se producían mayores emisiones
tóxicas que en todos los incineradores
del área de Los Ángeles.
Así mismo, podríamos seguir
con ejemplos de iguales circunstancias
en: Wollongong, Gosnell y Salisbury
(Australia), Richland, Honolulu
(Estados Unidos), Broga (Malasia),
Kent y Derby en el Reino Unido, y un
largo etcétera.
Si hiciéramos una lista de
los proyectos paralizados, ésta sería
interminable porque afecta a casi todos
los países del planeta. |