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Elplural.com analiza los libros de Educación para la Ciudadanía

1ª Lección: ¿Qué es Educación para la Ciudadanía?
2ª lección: "La democracia es


1ª Lección: ¿Qué es Educación para la Ciudadanía?


ALBERTO GUTIÉRREZ MOLINERO


El libro de Educación para la Ciudadanía de la editorial SM no quemaba como pensé la primera vez que los tuve entre mis manos. Son tantos los que han satanizado la polémica asignatura que ha impulsado el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y que comenzará a impartirse a partir de septiembre, que realmente temí ser excomulgado por cometer tamaño sacrilegio.

Investigando sobre el tema se pueden encontrar toda clase de descalificaciones sobre la aún no nacida asignatura dentro de toda una campaña de desprestigio que ha hecho que llegara a temer a la malévola EdpC. Entre otras perlas se ha podido escuchar: “Promueve la homosexualidad y la educación afectiva sexual a edades muy tempranas”, “el manual del buen socialista”, “ideal de insecto”, “intrusión muy grave en materia moral”, recuerda “a sistemas totalitarios del pasado reciente”, “formación del espíritu progre”, disciplina de contenido específicamente ideológico”, “pretencioso y absurdo buenismo”, “instrumento de adoctrinamiento laicista”, “prueba inequívoca de cómo un Estado democrático se vuelve totalitario”…

El filósofo
Aún sin atreverme a abrirlo, encontré en la portada al autor del libro, José Antonio Marina, el que sin lugar a dudas debía ser el lucifer de tan malvadas páginas. Marina es filósofo y ensayista español, catedrático en filosofía y Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia; colabora en televisión, radio y en el periódico El Mundo. Ha estudiado mucho sobre inteligencia y educación y parece un experto en las innovaciones pedagógicas.

Primera unidad
Empecé a dudar. Esperaba que el libro lo escribiera Pedro Zerolo, José Blanco o el propio Llamazares. Aunque ya se sabe que los filósofos no son gente de fiar porque nunca responden una pregunta con claridad y suelen tener ideas subversivas, antiespañolas e incluso anticatólicas. Abrí el libro por la primera unidad: ¿Qué es la ciudadanía?

La felicidad
La ciudadanía está muy relacionada con la felicidad. El tema de la felicidad interesa a todo el mundo. Todo lo que hacemos en la vida lo hacemos para ser felices. (…) Para alcanzar la felicidad es necesario vivir en sociedad, pero además la sociedad debe poner las condiciones para la vida feliz de sus individuos, de los ciudadanos”.

Tuve que leer el prólogo de la primera lección cuatro veces. Un libro que de lo primero que habla es de que la finalidad del ser humano es la felicidad, ¿Puede haber algo más satánico?

El contenido
Ya metidos dentro de la unidad, ésta trata sobre la necesidad de la “convivencia política” para alcanzar “el bien común”, que se alcanza por medio de las leyes y las instituciones tales como el Parlamento, el sistema judicial, el sistema educativo o las fuerzas de seguridad. Después habla del concepto de ciudadanía y de la sociedad como medio para alcanzar la felicidad. Una sociedad que es la “casa común” de todos y que debe promover valores como “el respeto” del otro, la no violencia, la justicia, la compasión y la solidaridad.

El debate
Los valores que se defienden en el primer capítulo parecen justificarse por sí mismos, pero puede ser que algún padre no quiera que su hijo se eduque en estos valores. Para estos padres, al final de la unidad, se propone un debate porque “conviene pensar en los demás, comparar nuestros argumentos con los de otras personas”.

El botellón
Por último, y antes de la página de ejercicios prácticos, el libro trata a fondo el tema del botellón bajo el título: “¿Por qué es un problema?”. Se aportan datos sociológicos, recortes de periódico, informaciones sanitarias y una última parte reflexiva donde se propone a los jóvenes estudiantes que se informen, reflexionen y que, por último, actúen en consecuencia.

Responsabilidad
Eso es lo que elplural.com quiere hacer con Educación para la Ciudadanía: estudiar con responsabilidad los manuales, reflexionar sobre su significado y actuar en consecuencia. Es responsabilidad de este periódico aportar su voz en este debate tan interesante para la opinión pública española.






2ª lección: "La democracia es la forma más perfecta de organizar la convivencia"
ALBERTO GUTIÉRREZ MOLINERO

Los mayores reparos a Educación para la Ciudadanía vienen por parte de padres y algunos sacerdotes convencidos de que el derecho fundamental a la educación es el derecho de los padres a escoger un modelo educativo de acuerdo con sus principios, en el ejercicio de su libertad ideológica, religiosa y de conciencia. Es curiosa la posición de la Iglesia sobre esta asignatura. El portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, aseguró el lunes que los contenidos de la materia fijan una moral obligatoria que todos deben estudiar. ¿Es que ellos en sus colegios no fijan una moral obligatoria?

Más allá de esta polémica, lo importante es analizar si, efectivamente, la asignatura de Educación para la Ciudadanía trata de imponer unas determinadas ideas y si éstas tienen su base en la Constitución o no. En la primera lección del libro de SM se hablaba de la necesidad de los seres humanos de vivir en comunidad para ser felices. La segunda trata sobre los conflictos, que surgen como consecuencia de necesidades, deseos o intereses enfrentados, y sus posibles soluciones por medio del uso de la inteligencia.

Resolver conflictos
Así en la página 31 del libro, su autor, José Antonio Marina llega a decir:

“En educación para la ciudadanía contamos (…) el intento de los seres humanos por resolver bien los conflictos, por abandonar la ley de la violencia, y construir el proyecto común. Estudiamos las mejores soluciones que ha encontrado y sigue encontrando la inteligencia humana para resolver los problemas fundamentales que plantea la búsqueda de la felicidad personal y la convivencia”.

Basada en los Derechos Humanos
Como ejemplo de problemas fundamentales, conflictos y de capacidad de superación de los mismos propone los Objetivos del milenio, que entre otras cosas consisten en reducir a la mitad la pobreza extrema, el calentamiento global e impulsar los microcréditos del bengalí Muhammad Yunus. Como solución para resolver problemas, el libro propone el diálogo y escuchar el punto de vista de los demás y formula una ética universal basada en la Declaración de los Derechos Humanos, contenida en el preámbulo de la Constitución española.

El juez y la democracia
Una figura importante en la mediación de los conflictos es el juez, según sigue explicando la lección en su apartado número cuatro. En este, se destaca la importancia de la figura del magistrado en el sistema democrático, definido como la forma más perfecta de organizar la convivencia. Unas afirmaciones que dan una visión sobre la realidad que, por otro lado, comparten la mayoría de los españoles y viene expresada en la Constitución:

Estado democrático y de Derecho

“España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”.

Buenos y malos sentimientos
Más imposiciones. El libro dedica un apartado en cada lección para hablar de los sentimientos. En este segundo capítulo habla sobre cuáles son, bajo su punto de vista, los buenos y malos sentimientos para resolver conflictos. “La furia y la falta de humanidad obstaculizan la realización de un mundo mejor", explica el libro, "mientras que la empatía, la compasión y la tolerancia contribuyen a su realización”.

"Subjetivamente ideológica"
Según escribió Justino Nova en El Mundo el pasado 15 de julio, Educación para la Ciudadanía “es una asignatura subjetivamente ideológica que impone una visión exclusiva y parcial de la vida. Tal como ha sido diseñada, pretende una determinada formación de la conciencia moral de los niños -en asuntos que chocan frontalmente con las convicciones de muchos- y quiere el Gobierno hacerlo sin respetar el derecho de los padres a la elección de enseñanza para sus hijos”.

Pero, con lo visto hasta ahora, ¿habrá algún padre que esté en contra de los valores contenidos en el libro?


3 lección: "La lucha por la felicidad"
ALBERTO GUTIÉRREZ MOLINERO

Me contesta un lector que los padres que se oponen a Educación para la Ciudadanía ejercen su derecho constitucional a la objeción de conciencia. Pero repasando la carta magna española sólo se encuentra explicada dicha objeción en el artículo 30, que trata sobre "el derecho y el deber de defender España":

"La ley fijará las obligaciones militares de los españoles y regulará, con las debidas garantías, la objeción de conciencia, así como las demás causas de exención del servicio militar obligatorio, pudiendo imponer, en su caso, una prestación social sustitutoria”.

Sentar jurisprudencia
Nada se habla de otro tipo de objeción de conciencia, que debe ser regulada por los tribunales de Justicia mediante sus sentencias. Por lo tanto apelar a la Constitución para oponerse a una asignatura que promueve sus valores no parece el mejor argumento ni la mejor forma de luchar por sus convicciones morales.

"La lucha por la felicidad"
Y hablando de luchas. De eso precisamente trata la tercera lección del libro de SM de Educación para la Ciudadanía. Bajo el título de “La lucha por la felicidad” se analizan algunas de las grandes batallas que han librado las sociedades occidentales: la lucha contra la esclavitud, y las luchas por la democracia, por la igualdad de la mujer y por los Derechos Humanos.

Reconocer y admirar
Es importante reconocer que disfrutamos de todas las comodidades, derechos y libertades gracias a que otras personas, nuestros antepasados, lucharon e incluso murieron porque así fuera. Así lo explica la introducción de la lección que resumiría en estas frases:

“Muchas cosas que ahora nos parecen normales han tardado miles de años en conseguirse. Todos somos deudores de las personas que lucharon por conseguir mayor justicia. Debemos sentir por ellas admiración y gratitud”.

Ejemplos
Gandhi, la madre Teresa de Calcuta, Martin Luther King, son tres ejemplos que pone el libro para explicar estas luchas sociales cuyo denominador común es la búsqueda de la felicidad. Al llegar a este tema 3 ya empiezas a entender que el libro ensalza a las grandes figuras de la historia y no da una visión revanchista ni señala con el dedo a nadie.

Lucha por la democracia
Tomo por ejemplo el apartado de “la lucha por la democracia”. Explica, como si de un cuento se tratara, que la humanidad ha vivido durante milenios bajo un sistema político de tiranía, en el que una persona o un grupo reducido tenían el poder absoluto. Acto seguido, sitúa a la democracia al otro lado de la balanza: “un modo de organizar la sociedad reconociendo que todos los ciudadanos son iguales y tienen el derecho a participar en el gobierno de un país”.

Lucha por la igualdad de la mujer
Más concreto es el ejemplo que pone el libro sobre la lucha por la igualdad de la mujer. La ley española vigente hasta 1972 –antesdeayer- consideraba que la mujer no era capaz de vivir sola hasta los 25 años y, por eso, tenía que pedir autorización a su padre para independizarse, aunque fuera mayor de edad. Lo mismo ocurría, pero sin límite de edad, para comprar un piso, un coche o pedir un crédito entre otras cosas.

Postura antidemocrática

Puede que, entonces, alguien pensara que aquella ley comulgaba con sus convicciones morales, mientras que los que estaban en contra eran tachados de rojos. Pero era una ley que se cayó por su propio peso. De la misma forma ahora hay padres que se oponen a que sus hijos estudien en el colegio que hay que respetar a los homosexuales. Esa postura antidemocrática también terminará cayendo.

4ª lección: "la dignidad y los derechos humanos"
ALBERTO GUTIÉRREZ MOLINERO

“Importan dos maneras de concebir el mundo. Una, salvarse solo, arrojar ciegamente a los demás de la balsa. La otra, un destino de salvarse todos, comprometer la vida hasta el último naufrago, no dormir esta noche si hay un niño en la calle”. Este fragmento del poeta Armando Tejada Gómez sirve de introducción de la cuarta lección del libro de Educación para la Ciudadanía de la editorial SM titulado “La dignidad y los derechos humanos”.

España es la casa común de todos y para convivir necesitamos unos cimientos firmes, que aguanten el peso de todo lo que se va a construir encima. La polémica asignatura, que elplural.com se ha propuesto analizar, trata de rellenar esos cimientos con valores de hormigón armado: “libertad, igualdad, seguridad y paz”. “Para conseguirla –explica el libro- debemos comportarnos solidaria y justamente”.

La dignidad humana
El problema de valores tan potentes pero a la vez tan abstractos es delimitar su significado. Según cuenta el libro, la dignidad humana es el reconocimiento de que todas las personas son iguales simplemente por el hecho de serlo, es decir, “que ser persona es ocupar un puesto único en el universo, es tener un título innato de nobleza”.

Según San Mateo
El concepto de dignidad humana como igualdad bebe de la tradición católica. En el evangelio según San Mateo, capítulo 28, versículo 8 dice Jesús hablando con sus discípulos: “Uno sólo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos”.

Valores fundamentales
“De la dignidad derivan los derechos humanos. Ya que todos somos iguales en dignidad, también somos iguales en derechos”, cuenta el libro. Y a continuación explica algunos de los derechos fundamentales que debería disfrutar todo ser humano: libertad, derecho a la seguridad, derechos sociales, políticos y económicos.

Cimientos básicos
No explica en profundidad estos valores, en realidad, el libro no explica ningún concepto a fondo. Se enuncian los valores fundamentales para que cada cual piense por sí mismo que casa quiere construir con esos cimientos básicos.

Deberes y normas
En una segunda parte, la cuarta lección se pone más interesante. Después de tres temas y medio hablando de derechos, introduce el concepto del “deber” y de la “norma”. San Agustín decía que la libertad no consiste en hacer lo que me da la gana, sino en hacer lo que debo porque me da la gana. Y Jean Paul Sartre aseguraba que mi libertad termina donde empieza la de los demás.

Pagar impuestos
Como ejemplo de deber social, pone el de pagar impuestos. El libro explica como con el dinero de los impuestos se permite, por ejemplo, que todos los niños puedan estudiar, es decir, “alguien está dando parte de su sueldo para asegurar un mejor futuro a los niños y adolescentes”. Se podría añadir que con el dinero de todos también se paga la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

Esfuerzo y dignidad humana
Es probable que en un país como Estados Unidos poner de ejemplo pagar impuestos no estaría bien visto. Allí no hay seguridad social universal, ni educación de calidad para todos y la universidad es privada. El esfuerzo y la superación personal en base a las reglas capitalistas están por encima de la propia dignidad humana. En Europa, por el contrario, se tiende a pensar que todos los hombres tienen unos derechos básicos inalienables, sin menoscabo del esfuerzo.

Violencia de género
El capítulo se cierra con un análisis sobre la violencia de género, que se enfoca como un ataque a la dignidad. Es extraño que este tipo de valores que parecen de perogrullo tengan que darse en el colegio, cuando deberían ser el pan de cada día que los padres dieran a sus hijos.

Oposición
Tanta oposición a una asignatura como esta parece dar la razón a quienes creen que es necesaria como base sólida para la democracia. Pero como rezaba un dicho que se ponía en muchas clases de mi colegio: “Quod natura non dat Salamantica non prestat”. (Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta)

Por cierto, hasta el momento, de homosexuales, divorcio y sexo no he encontrado ni una sola palabra

 

5ª Lección: ¿Cómo debe ser el buen ciudadano?

JOSÉ MARÍA GARRIDO

Era el 1 de diciembre de 1955. Rosa Parks tenía por entonces 42 años y trabajaba de costurera en unos grandes almacenes. Como todos los días, una vez terminada su extensa jornada laboral, Parks se subía en un autobús que le llevaba a su residencia de Montgomery. Por aquel entonces, en los autobuses del sur de Estados Unidos se aplicaba la denominada segregación racial, que consistía en que las cuatro primeras filas del autobús solo podían ser utilizadas por personas de raza blanca, mientras que los negros, pese a que representaban el 75% de los usuarios de este transporte público, tan solo podían utilizar las filas restantes de atrás, pero eso sí, siempre y cuando, ningún blanco se quedara sin asiento.

Esta situación empezó a cambiar a partir el 1 de diciembre de 1955, cuando Rosa Parks tuvo la valentía de reclamar sus derechos. "¡Estoy cansada!", espetó Parks, “de ser tratada como una ciudadana de segunda clase”, después de que el inhumano chofer del autobús, James Blake, ordenara a esta ciudadana y a otros tres pasajeros negros, levantarse y dejar libres sus asientos a un usuario blanco que no encontraba ningún asiento en el que poder sentarse.

381 días que cambiaron la historia
Rosa Parks alegó que había “pagado su billete como cualquier otro” y tras ser multada a pagar 10 dólares por desobedecer la ley, llamó al resto de los ciudadanos negros de Estados Unidos a iniciar una huelga contra la compañía de autobuses. Ningún usuario negro se subió a ningún autobús hasta que, 381 días después, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos declarara ilegal la segregación racial y pusiera fin a las leyes racistas que fomentaban la separación entre negros y blancos en Estados Unidos.

Capítulo 5

Aunque Rosa Parks no es el ejemplo de partida en el capítulo quinto del manual de la editorial SM de Educación para la Ciudadanía, (lo es Nelson Mandela), esta ciudadana que acabó recibiendo la Medalla de Honor del Congreso de Estados Unidos como un “icono viviente de la libertad en EEUU”, bien podría servir para explicar lo que se pretende: ¿Cómo debe ser el buen ciudadano?

¿Cómo debe ser el buen ciudadano?
El buen ciudadano, se afirma en este capítulo, tiene que ser responsable, justo y solidario. Debe convivir con los demás y tener conciencia cívica. Debe ser consciente de sus derechos y de sus deberes. Debe de tener la valentía de reclamarlos y la valentía de cumplirlos. Debe tener responsabilidad colectiva y cooperar por construir un mundo más justo, entendiendo la justicia como el arte de conseguir lo bueno y lo justo. Y también, el buen ciudadano debe ser solidario.

¿Dónde está el mal?
En definitiva, se afirma que “todo ciudadano debe fomentar los sentimientos que le ayuden a reclamar sus derechos, a cumplir los deberes, a ser sensible ante el dolor ajeno y que le adviertan de cuándo no los ha cumplido”. Y ante todo lo afirmado, sería cuestión de preguntar a los sectores que tanto han criticado y critican a la asignatura de nueva implantación: ¿Con cuáles de estos deberes enunciados no están ustedes de acuerdo? ¿Es esta la anunciada asignatura del “mal”, ante la que debemos estar alerta? ¿Es esta la “prueba inequívoca de cómo un Estado democrático se vuelve totalitario”?

“Tratad a los demás como queráis que ellos os traten a vosotros”
Quizás, la lectura de este capítulo no deje ver dónde está la pretensión de ideologizar a los indefensos alumnos adolescentes.Antes al contrario, la lectura de este capítulo de la temida Educación para la Ciudadanía, nos lleva a una cita muy conocida entre los católicos. En efecto, Mateo decía: “Así pues, tratad a los demás como queráis que ellos os traten a vosotros”.

“Amar al prójimo como a uno mismo”
La cruda realidad es que para defender que estos conceptos tengan cabida en nuestro sistema educativo, no es necesario recurrir, ni al ejemplo de Rosa Parks, ni a los autobuses de los años 50 de Montgomery, sino que es suficiente con tomar el metro de Madrid y observar cómo muchos adolescentes no ceden su asiento, por ejemplo, ni a las mujeres embarazadas, ni a los más mayores de nuestra sociedad. Quizás, pienso entristecido, es que algunos, de tanto predicar, se han olvidado de que se “debe amar al prójimo como a uno mismo” y que, para eso, previamente, en vez de luchar, lo que es necesario es amar y enseñar a hacerlo.

6ªLección: ¿Quién soy yo?
JOSÉ MARÍA GARRIDO

El 27 de Junio de 1969 era viernes y, como todos los fines de semana, miles de jóvenes homosexuales, en su mayoría de clase obrera, acudían a una serie de locales neoyorkinos donde podían tomarse una copa sin sentir la necesidad de esconder su identidad sexual. Los ciudadanos que acudían a locales como Stonewall sabían que, en cualquier momento, la policía podría realizar una redada, entrar violentamente en el bar en el que se encontraban y cargar contra todos ellos sin ningún tipo de piedad. Pero esa noche cambió todo. Cuando la policía acudió a realizar la redada pertinente, los cerca de 200 homosexuales que se encontraban en el mítico local de Manhattan decidieron enfrentarse a la policía. Se resistieron a ser llevados a comisaría, a ser condenados y humillados por su condición sexual. Iniciaron una batalla campal contra los agentes de seguridad y, gracias a su valentía, los derechos de los homosexuales empezaron progresivamente a ser reconocidos.

Pero solo progresivamente, porque cabe recordar que en numerosos países como Irán, por el simple hecho de ser homosexual, una persona puede ser condenada a la pena capital, es decir, todavía en pleno siglo XXI, una persona puede llegar a ser ahorcada en función de su orientación sexual.

Capítulo 6
Y mientras tanto, la afirmación de que “Educación para la Ciudadanía promueve la homosexualidad”, ha sido repetida incesantemente a lo largo de los últimos meses por todos los sectores que se oponen ferozmente a la implantación de esta asignatura. Todos, sin excepción, desde jerarcas eclesiásticos, madres objetoras de conciencia, profesionales en defensa de una supuesta ética, y hasta autodenominados defensores de la familia, han repetido una y otra vez que la implantación de esta asignatura responde en parte a las demandas de un supuesto “lobby gay”. Con estos antecedentes, me sumergí en la lectura del capítulo sexto del manual para EpC del editorial SM.

¿Quién soy yo?
Tú, se afirma en este capítulo, formas parte de una nación, de una cultura, de una religión y como parte de los mismos, adquieres una identidad nacional, cultural, o religiosa. Tú puedes ser hombre o mujer, y debes saber que en los países desarrollados las mujeres y los hombres son iguales. Tú tienes el derecho de poseer una determinada identidad religiosa si lo deseas, porque en países como el nuestro la libertad de conciencia está garantizada. España “tiene una Constitución laica, lo que significa que no hay una religión oficial del Estado, aunque tradicional y culturalmente la religión católica ha sido la mayoritaria”. Y tú, como ciudadano español, puedes defender tus derechos y luchar por ser feliz. También, obviamente, puedes ser homosexual.

La identidad sexual
Tan sólo dos párrafos en el manual de SM abordan la cuestión de la homosexualidad. En el primero de ellos, se explica que un heterosexual es “aquella persona que se siente atraída por personas del otro sexo”, mientras que un “homosexual” se siente atraído por personas de su mismo sexo”. Acto seguido, se afirma textualmente que “la homosexualidad ha sido severamente juzgada durante gran parte de la Historia, y, en la actualidad, la legislación de algunos países sigue condenándola. Sin embargo, tenemos la obligación ética de respetar la dignidad de todas las personas reflejada en la Constitución y las leyes españolas, que prohíben discriminación por razón de sexo o de orientación sexual”.

¿Dónde se promueve la homosexualidad?
En definitiva, una vez concluida mi lectura por esta lección de Educación para la Ciudadanía, no logro encontrar en qué apartado, sección o párrafo de este capítulo se promueve la homosexualidad. Tan solo observo la pretensión de explicar qué es un homosexual, para después, afirmar que toda persona, independientemente de su orientación sexual, debe ser totalmente respetada. Es increíble, pienso entristecido, que por estas líneas en defensa de la igualdad haya personas y colectivos capaces de dedicar parte de su tiempo a iniciar una campaña mediática en contra de un Gobierno determinado.

España no es Polonia
Pienso, aún más entristecido, que sería mucho más fácil si estas madres objetoras de conciencia, supuestos profesionales éticos, defensores de familias, y jerarcas eclesiásticos reconocieran, de una vez por todas, que lo que de verdad les molesta es que en las escuelas se pronuncie la palabra homosexual, y que estos no sean perseguidos sino que, al contrario, un Estado reconozca íntegramente sus derechos. España, señoras objetoras, ni es Polonia, ni está gobernada por un par de gemelos homófobos que pretenden iniciar su particular cruzada contra “el mal”.

¿Contra qué están en desacuerdo?
Me gustaría que todos aquellos que utilizan como argumento que se promueve la homosexualidad para oponerse a esta asignatura dijeran con qué parte de lo afirmado en este manual están en desacuerdo. No lo harán, porque no hay nada contra lo que se pueda estar en él.

Homófobos
Pero no es necesario recurrir al mítico Stonewall neoyorkino. Justo la semana pasada publicamos en elplural.com que un grupo de amigos gays se encontraban tomando una cerveza en la terraza de un bar de Gandía cuando de repente aparecieron 3 desalmados que, emulando con el dedo índice la forma de una pistola, les dijeron: “¡Pim, pam, pum!, si por mí fuera, os daba un tiro a cada uno y acababa con vosotros, maricones de mierda, sois la escoria del país”. Después, a uno de ellos lo patearon y lo volvieron a insultar.


Merece la pena
Ante hechos como los acaecidos en Gandía o en Polonia, (donde miles de personas se avergüenzan de tener ese tipo de dirigentes), merece la pena explicar en las escuelas qué significa ser homosexual y que toda persona humana debe ser respetada independientemente de su sexo u orientación sexual, porque de otro modo, nunca conseguiremos vivir en una sociedad justa e igualitaria y acabar con actos como los acontecidos en Irán o Nueva York -este, en el pasado-.

 

 

Elplural.com analiza los libros de Educación para la Ciudadanía
7ª Lección: La convivencia con los cercanos
JOSÉ MARÍA GARRIDO

La afirmación de que Educación para la Ciudadanía promueve la promiscuidad ha sido repetida a lo largo de los últimos meses por las madres objetoras de conciencia de forma incesante y con casi tanta frecuencia como los autodenominados defensores de la familia han criticado constantemente la asignatura de nueva creación, porque, a su entender, suponía un nuevo ataque del Ejecutivo Socialista a una de las instituciones más importantes de nuestra sociedad: la familia.

Bajo estos precedentes, me sumergí en la lectura del séptimo capítulo de la Editorial SM de Educación para la Ciudadanía temiendo encontrarme con algo parecido a una especie de panfleto, desde el cual se atacara sin piedad a la familia y se instara a los estudiantes adolescentes a llevar una vida sexual promiscua y alejada de todo orden moral.

Capítulo 7
Sin embargo, en esta lección de EpC no me encontré con nada parecido a lo anteriormente proclamado y predicado por los sectores contrarios a la implantación de esta asignatura. En cuanto a la sexualidad, se afirma en el capítulo titulado La convivencia con los demás, que el sexo se debe practicar de forma responsable y que todas las sociedades han establecido normas morales y jurídicas para regular la sexualidad, porque, entre otras cosas, una persona que se deja llevar por sus deseos sin pensar en otra cosa no respeta los derechos de los demás. La sexualidad humana, se aclara en el manual, está orientada al establecimiento de fuertes vínculos afectivos entre los seres humanos y a la procreación.

Ternura, afecto y cariño
Lo más parecido que me he encontrado a una posible promoción de la promiscuidad ha sido la afirmación de que, quienes tienen relaciones sexuales no son 2 cuerpos, sino 2 personas y que, por esta razón, a lo largo de toda la historia, los humanos hemos intentado rodear el sexo de ternura, afecto y cariño. Aún así, realmente no creo que esto anunciado sea motivo suficiente para permitir e instar a un alumno de educación secundaria a no asistir a una asignatura a lo largo de todo un año académico. Quizás, pensé, el problema estaba en el apartado dedicado a la familia.

La familia
Pero en el apartado dedicado a la familia tampoco encontré nada que pudiera ser considerado como un ataque a esta, sino, al contrario, en esta asignatura se elogiaba a esta institución, e incluso se lleagaba a afirmar que, la familia es el verdadero núcleo de la sociedad y  la institución más valorada por los españoles.

La composición de la familia
La familia, se afirma en este capítulo, está compuesta por los padres y los hijos que viven con ellos. Las familias en la actualidad son menos autoritarias, más igualitarias y más pequeñas. En los últimos tiempos, han aparecido nuevo tipo de familias como las monoparentales (en las cuales los hijos viven solo con uno de los padres debido a una separación, divorcio o fallecimiento de uno de ellos o a la decisión de una persona sola de tener o adoptar hijos), o familias reconstruidas tras un divorcio o una separación.

Feliz
Una vez terminado este capítulo respiré más tranquilo ya que ni se atacaba a la familia, ni se incitaba a los jóvenes a llevar una vida promiscua y alejada de todo orden moral. En cuanto se lean el capítulo las objetoras y los defensores de la familia, pensé realmente feliz, seguro que acaba toda la polémica concerniente a esta asignatura y todos se felicitan por la implantación de Educación para la Ciudadanía. El problema, pensé poco después, es que para que esto suceda, objetores y defensores de familia deberían leer el manual antes de que dé comienzo el nuevo curso y, con tantas cosas que todos los días tienen por las que quejarse, quizás no les dé tiempo a hacerlo. Confiemos que sí.

 

 

Elplural.com analiza los libros de Educación para la Ciudadanía
8ª Lección: La convivencia con los demás ciudadanos
JOSÉ MARÍA GARRIDO

Annelies nació el 12 de Junio en la ciudad alemana de Francfort del Meno. Esta joven judía con apenas 12 años tuvo que exiliarse junto con su familia a Holanda, pues por aquel entonces, el simple hecho de ser judío era razón suficiente para ser perseguido, humillado e incluso asesinado en Alemania.

Pero, lamentablemente, las cosas a Annelies y a los suyos no les fueron mucho mejor en Amsterdam. Poco tiempo después de desembarcar en Holanda, Annelies, sus padres, su hermana y otras 4 personas más, tuvieron que esconderse, por miedo a ser asesinados, en un pequeño escondite situado en las viejas oficinas de la empresa Prinsengracht. Durante los dos años que esta joven judía permaneció escondida, uno de las pocos consuelos con contaba era con un viejo libro de autógrafos que su padre le había regalado en su decimotercer aniversario y que ella finalmente decidió convertir en un diario personal.

Auschwitz
Después de permanecer escondidos prácticamente 2 años, el 4 de Agosto de 1944 la SS les descubrió y Annelies y los suyos fueron detenidos y deportados al campo de concentración en Westebork para, poco tiempo después, ser deportados al destino final de Annelies: Auschwitz. A finales de marzo, poco antes de que las tropas británicas liberaran este terrible campo de concentración, Annelies murió al tener fiebre tifoidea. Como ella, millones de judíos fueron asesinados por los nazis, al igual que también lo fueron miles de disidentes políticos, comunistas, homosexuales, gitanos…

“El diario de Anne Frank"
Auschwitz es uno de los mejores ejemplos que muestran en qué puede llegar a desembocar la xenofobia, el racismo y la homofobia si esta, lejos de intentar ser combatida y erradicada, es alentada y promovida por los poderes públicos. Frente a la irracionalidad y a la inhumanidad de los nazis, paradójicamente, los escritos que Annelies plasmó en el viejo libro de autógrafos que su padre le regaló en su cumpleaños, y bajo el título de “El diario de Anne Frank", se han convertido en un símbolo de paz al que se recurre frecuentemente para recordar (para que estos nunca más vuelvan a ser cometidos), los horribles errores que el ser humano cometió en el siglo pasado.

Capítulo 8
La homofobia, xenofobia y homofobia son sentimientos de antipatía y de aversión hacia alguien cuya sola presencia provoca una irritación continuada, apareciendo entonces el deseo de ir contra esa persona, de hacerle daño, rechazarla o de provocar su desdicha. El odio, se recuerda en el capítulo octavo del manual de Educación para la Ciudadanía de la editorial SM, niega la dignidad a las personas a la vez que provoca que las personas sean insensibles al dolor ajeno y carezcan de todo sentimiento de solidaridad o justicia.

El amor
El amor, se afirma en este capítulo de Educación para la Ciudadanía, es justo el sentimiento opuesto al odio. Este odio impide que se den el respeto y la solidaridad. Junto al odio, se afirma en este capítulo, existen otros sentimientos que también pueden desembocar en racismo, xenofobia y homofobia, como pueden ser el miedo y la desconfianza a lo diferente.

El otro
Por esta razón, porque el miedo y la desconfianza a lo diferente pueden desembocar en odio hacia los demás, en este capítulo de EpC titulado “La convivencia con los demás ciudadanos” se explica qué es un refugiado, un desplazado, quienes son los marginados, o qué es un inmigrante. En España, se aclara en este contexto, al ser un país rico, viven cerca de 4 millones de inmigrantes, lo cual provoca que en nuestras ciudades convivan personas de muy distintas culturas, que hablan otras lenguas, y que tienen diferentes religiones y costumbres. Bajo este contexto, en ocasiones la convivencia resulta difícil, pero si se tiene en cuenta el método de las 5 “ces”, se afirmar en este manual, la  convivencia será algo mucho más fácil de lograr. Las 5 “ces” son: conocer, comprender, comunicarse, confiar y cooperar.

Preguntas sin respuestas
Una vez concluida mi lectura por este capítulo de Educación para la Ciudadanía, no me entristecí, sino que esta vez me enfadé muchísimo. ¿Cómo puede ser que haya gente en mi país que se muestren contrarios a que conceptos como odio, xenofobia, racismo u homofobia puedan ser explicados en las escuelas, para de esta forma, poder combatir su implantación en nuestra sociedad de una forma más eficaz? ¿Es que acaso son racistas, homofobas o xenófobas asociaciones tales como el Foro de la Familia, o Profesionales por la Ética? ¿Cómo es posible que la Iglesia Católica en vez de promover que una asignatura como EpC tenga cabida en el sistema educativo español, se niegue a su implantación? ¿De qué manera estarán educando a sus hijos las madres objetoras de conciencia si estas se niegan sistemáticamente a que a sus hijos se les enseñe que es mucho mejor amar que odiar? Y, sobre todo, qué pensará de todo esto mi amiga inmigrante a la que el otro día unos adolescentes le gritaron por la calle: “¡puta negra de mierda, vete de nuestro país!”. Me temo que son preguntas sin respuesta.

 

Lección 9: Igualdad entre el hombre y la mujer

ALBERTO GUTIÉRREZ MOLINERO

Un profesor mío decía que a los niños no se les debe imponer nuestros valores, sino enseñarles a que vivan sin nuestras mentiras. ¿Cómo vas a enseñarle a un niño qué debe pensar? ¿Por qué seguir persiguiendo a los que no piensas como nosotros? Es triste pensar que hay personas que viven cada día enfadadas con el mundo y cada día se levantan con el único afán de cabrear a los demás.
Después de haber analizado el libro de Educación para la Ciudadanía de la editorial SM se pueden sacar ya algunas conclusiones. Efectivamente es una asignatura social, dirigida a la cohesión entre personas de muy distinta índole, pensamientos y valores. Todos somos diferentes y a la vez iguales en dignidad, derechos y oportunidades.

Libro de Santillana
Pero dejemos de editorializar. Cada cual habrá sacado sus propias conclusiones. Elplural.com no tiene esa intención. Sabe que da una visión de la realidad, no la realidad misma y no comete el error –a diferencia de muchos otros- de creerse en la posesión de la verdad. Para buscar más perspectivas de la asignatura, como diría Ortega y Gasset, veamos lo que dice el libro de EpC de la editorial Santillana –del satánico grupo Prisa-.

Herramienta
En la página presentación nos cuenta: ‘El libro que te presentamos es una herramienta para ayudarte en tu búsqueda personal y facilitar el diálogo y la colaboración con tus compañeros para aprender a trabajar en proyectos comunes, (…) respetar puntos de vista y resolver los problemas que surgen en la convivencia y el trabajo común’.

Sin manipulación
Lo que tienen las palabras escritas es que no se pueden manipular. Y si la incultura se cura leyendo, los prejuicios se acaban viajando. En una entrevista que vi un día a la hermana de Mariano Rajoy, dijo que en su casa hasta los años 80 pensar en un comunista era pensar en un demonio con cuernos de cabra, rabo y tridente. Era lo que les habían enseñado. No parece que el libro de Santillana proponga ideas tan extremas en su presentación.

Igualdad
El tema 5 del libro lo dedica exclusivamente a la igualdad entre hombres y mujeres. En España, hace 50 años esto hubiera sido impensable, la mujer era claramente inferior al hombre, como ocurre ahora en muchos lugares del mundo. Ver una mujer en pantalones era un escándalo y la gente la miraba y la señalaba por la calle. Exactamente igual que ahora se mira y se señala a dos homosexuales que se besan en la calle.

Tópicos
Se repiten los tópicos de ‘si yo respeto a todo el mundo pero que mi hijo no sea homosexual’, ‘si a mi me da igual, pero que no se puedan casar ni tener hijos’ o el ya mítico ‘yo no soy racista pero…’ 

¿Capítulo de homosexuales?
Pero mientras aún está muy lejano el día en que un libro de texto dedique un tema a los homosexuales –que lo merecen-, nos conformamos con una reivindicación igual de legítima como es la igualdad entre el hombre y la mujer.

Mundo musulmán
El capítulo trata un poco la historia de la mujer, sus luchas y reivindicaciones tras siglos de discriminación. De ejemplos negativos pone el recurrente modelo musulmán, de la mujer con el burka, aunque son muchos más los países que discriminan a la mujer. Con estos ejemplos nos quiere hacer ver que la nada en nuestras sociedades es irreversible. Ni los derechos, ni las libertades ni la democracia.

'Mi visión personal'
En el libro de Santillana hay un apartado en todos los capítulos llamado ‘Construir mi visión personal’ que trata de hacer reflexionar sobre el tema de cada lección. Es decir, dotar de herramientas a los alumnos para que puedan pensar por sí mismos. En esta ocasión propone tres ejemplos para la reflexión: el de Artemisia Gentileschi, la primera mujer que consiguió ganarse la vida pintando en el siglo XV y Esther Yáñez González-Irún, la primera mujer de la historia que asumió el mando de un buque de guerra.

No imponer
Efectivamente estos ejemplos dan una visión parcial de la realidad, instan a que los niños piensen que efectivamente la mujer es igual al hombre, igual que todos los seres humanos son iguales sin importar su raza, religión u orientación sexual. Pero no se trata de imponer unos valores a los niños, se trata de mostrarles lo que hay en nuestra memoria colectiva, que como diría el subcomandante Marcos es como llamamos acá a la justicia.

 

10ª Lección: Ayuda al desarrollo
JOSÉ MARÍA GARRIDO

La pobreza afecta a diario a decenas de millones de personas. Es totalmente incomprensible que en pleno Siglo XXI, los seres humanos todavía no hayan encontrado la fórmula a través de la cual consigan vivir en un mundo en el que cada día no se mueran miles de personas de hambre.

Asimismo, el cuarto mundo, aquel constituido por los sectores de población que viven en situación de pobreza y marginación en el llamado primer mundo, cada vez está compuesto por más personas.

Millones de muertos
Miles de niños mueren de hambre a diario, pero también padres, madres, abuelos… En definitiva, el hambre es la peor tragedia humana contemporánea. No hay catástrofe natural, o atentado terrorista que provoque a lo largo de un año más millones de muertos que las que provoca el hecho de no tener alimentos suficientes con los que poder sobrevivir.

¿Cómo es posible?
Ante tales datos, deberíamos preguntarnos cómo es posible que desde el primer mundo apenas prestemos atención a esta tragedia humana, así como que las primeras noticias de los telediarios y periódicos no aborden el dolor y el sufrimiento de aquellos que no tienen suficientes alimentos para evitar morirse de hambre.

EpC y la pobreza
Tal y como están las cosas hoy en día, ciertamente debemos reconocer que la posibilidad de que exista una asignatura en la que, aunque tan solo en un capítulo, se aborde el tema de la pobreza y se incite a buscar soluciones que intenten acabar con este problema, es todo un avance.

Lección 10
La pobreza, pero, sobre todo, la ayuda al desarrollo, se trata en el capítulo noveno del manual de Educación para la Ciudadanía de la Editorial Santillana y en la décima lección de elplural.com sobre la asignatura de nueva implantación.

Desigualdades
Las desigualdades entre las diferentes zonas del planeta, se afirma en este capítulo de Educación para la Ciudadanía, son enormes. Por el contrario, los avances hacia una distribución justa y solidaria de los recursos son tan lentos como insuficientes. Si en un pueblo de 100 habitantes representáramos los porcentajes reales del mundo actual, 50 habitantes vivirían con 2 dólares al día y 25 tan sólo con uno; 17 no tendrían servicios médicos, ni vivienda adecuada, ni agua potable; 50 padecerían malnutrición, 70 serían analfabetos, y tan sólo uno de ellos tendría un nivel de estudios universitarios.

Objetivos del Milenio
En este capítulo de EpC también se recuerda que para hacer realidad el derecho al desarrollo para todos y reducir a la mitad el número de personas hambrientas para el año 2015, los 192 estados de Naciones Unidas en el año 2000 presentaron los Objetivos de la Declaración del Milenio. Entre estos objetivos están la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, la universalización de la enseñanza primaria o la reducción de la mortalidad infantil.

Erradicar la pobreza
“Son numerosos los países, organizaciones y ONG que se preocupan por cumplir los compromisos asumidos en la Cumbre del Mileno”. Muchas de estas ONG son católicas. Es una parte de la iglesia diferente a la que aparece en los medios de comunicación criticando al gobierno y la implantación en la escuela de una asignatura que explique la pobreza y alabe por ejemplo, el trabajo de personalidades tales como la madre Teresa de Calcuta. Ningún obispo es misionero, y es más que seguro que ningún misionero quisiera ser obispo, visto el panorama.

11ª Lección: Ciudadanos frente a súbditos
JOSÉ MARÍA GARRIDO

Además de los temas ya analizados, asuntos tales como la anorexia, la resolución pacífica de conflictos, la participación en el centro educativo, el derecho a la huelga, el poder de la publicidad, el consumo responsable, el desarrollo sostenible o el terrorismo, también tienen cabida en Educación para la Ciudadanía, la asignatura de nueva implantación del sistema educativo español.

Esta es la undécima lección de Educación para la ciudadanía de elplural.com y estamos analizando el manual de esta asignatura de la editorial Santillana.

Personas
La Iglesia, junto con otras organizaciones de índole conservadora se han opuesto ferozmente a la implantación de una asignatura que “tiene como objetivo favorecer el desarrollo de personas libres e íntegras a través de la consolidación de la autoestima, la dignidad personal, la libertad y la responsabilidad. También busca la formación de futuros ciudadanos con criterio propio, respetuosos, participativos y solidarios, que conozcan sus derechos, asuman sus deberes y desarrollen hábitos cívicos para que puedan ejercer la ciudadanía de forma eficaz y responsable”.

Democracia
Ante la exposición de tales objetivos, me pregunto a mí mismo cómo es posible que en pleno Siglo XXI determinados colectivos sociales propongan una rebelión cívica frente a una asignatura que además pretende promover el “aprendizaje de los valores y la participación democrática con el fin de preparar a las personas para la ciudadanía activa”

Convivencia
Asimismo, me pregunto cómo se puede estar en contra de que los jóvenes de nuestro país “puedan aprender a convivir en una sociedad plural y globalizada teniendo presente los derechos humanos”.

Lección 11
En la lección de hoy, estamos analizando el manual de Educación para la Ciudadanía de la editorial Santillana, pero de igual cáliz que los expuestos anteriormente, son los objetivos perseguidos en otros manuales de esta asignatura tan denostada por algunos, pero en cambio impulsada por la Unión Europea y ya implantada en los países europeos más avanzados.

Formar ciudadanos
En definitiva, debemos preguntarnos cómo es posible que determinados sectores de nuestro país, todos ellos encabezados por los jerarcas católicos, se opongan a la implantación de una asignatura que tan sólo pretende formar a unos ciudadanos que por el bien común, deberán convivir de forma pacífica en el futuro.

Súbditos
Quizás, me pregunto, otra vez entristecido, si acaso la Iglesia católica y sus secuaces, (es decir, madres objetoras de conciencia, profesionales por la ética, foreros de la familia, partidos políticos desfasados, y periodistas ultras), todavía abogan porque, en el futuro, las personas en lugar de ser ciudadanos con plenos derechos y libertades, seamos simplemente, tal y como lo fuimos en el pasado, unos tristes súbditos.

Última Lección: ¿Qué es educación para la Ciudadanía?

JOSÉ MARÍA GARRIDO Y ALBERTO GUTIÉRREZ MOLINERO

“Promueve la homosexualidad y la educación afectiva sexual a edades muy tempranas”, “el manual del buen socialista”, “ideal de insecto”, “intrusión muy grave en materia moral”, recuerda “a sistemas totalitarios del pasado reciente”, “formación del espíritu progre”, “disciplina de contenido específicamente ideológico”, “pretencioso y absurdo buenismo”, “instrumento de adoctrinamiento laicista”, “prueba inequívoca de cómo un Estado democrático se vuelve totalitario”… Bajo estos calificativos, empezamos nuestras lecciones sobre Educación para la Ciudadanía temiendo poder llegar a ser excomulgados por el simple hecho de analizar los manuales de esta asignatura, que en contra de lo que pensábamos y de lo que se había afirmado desde diferentes sectores de la sociedad, ni quemaban ni eran satánicos.


Lo conseguido
Lo más grave del asunto, es que bajo el intento de desgastar a Zapatero y que la derecha se vuelva a hacer con el poder, finalmente lo único que se ha conseguido es desprestigiar a una asignatura cuyo principal objetivo es “favorecer el desarrollo de personas libres e íntegras a través de la consolidación de la autoestima, la dignidad personal, la libertad y la responsabilidad, así como conseguir la formación de futuros ciudadanos con criterio propio, respetuosos, participativos y solidarios, que conozcan sus derechos, asuman sus deberes y desarrollen hábitos cívicos para que puedan ejercer la ciudadanía de forma eficaz y responsable”.

Los temas
Educación para la Ciudadanía trata asuntos cotidianos y de enorme importancia tales como la anorexia, la resolución pacífica de conflictos, la participación en el centro educativo, el derecho a la huelga, el poder de la publicidad, el consumo responsable, el desarrollo sostenible o el terrorismo.

Convivencia
Pero Educación para la Ciudadanía sobretodo pone el acento en aquellos aspectos que puedan mejorar la convivencia en un futuro. La homofobia, el racismo, la xenofobia, la libertad individual y colectiva, la dignidad, los derechos humanos, la inmigración, la pobreza, así como la igualdad entre hombres y mujeres son temas ampliamente abordados por esta asignatura, que afirma que “la democracia es la forma más perfecta de organizar la convivencia” y que anima a los alumnos a “luchar por la felicidad”

Ciudadanos
Se trata de conseguir ciudadanos frente a súbditos, que reconozcan los avances conseguidos gracias a la labor que realizaron en el pasado personas tales como Gandhi. Martin Luther King, o la madre Teresa de Calcuta y que logren “amar al prójimo, como a uno mismo”.

Asignatura necesaria
Elplural.com cree que Educación para la Ciudadanía es, por tanto, una asignatura necesaria para la madurez democrática de la sociedad española. Si bien no hay que olvidar que EpC sólo es una asignatura de una hora semanal y, seguramente, los niños y adolescentes no le prestarán mucha atención. El colegio no es una guardería y el peso de la educación debe recaer en los padres, que guían con el ejemplo a sus hijos. En esa asignatura de la vida muchos padres suspenden

 

 
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